
Carlos Correa Molina
CEO & Co-Founder

CEO & Co-Founder

CTO & Co-Founder
Teníamos veinte años y nos pasábamos la mañana montando embalajes para Renault, una caja detrás de otra, con esa sensación de saber que mañana va a ser exactamente igual. Un día Carlos se giró y soltó que aquello no era para nosotros, que había que buscarse algo que valiera la pena. No teníamos ni idea de qué, pero nos hicimos amigos ahí mismo. De eso hace más de diez años.
Desde entonces no hemos parado de trabajar juntos. Carlos fue montando lo suyo, primero la agencia de modelos, después el estudio y ahora la academia, y detrás de cada uno de esos proyectos ha estado Andrés levantando la web, la marca y cada pantalla que hacía falta. De tanto repetirlo hemos llegado a ese punto en el que uno empieza la frase y el otro ya sabe cómo acaba. Eso no se consigue en una reunión, se consigue en diez años.
Lo de Visualait nos llegó a finales de abril del ’26, y llegó por Carlos. Buscaba programador para otro proyecto que no tenía nada que ver y se cruzó con un chico que había trabajado en simulación estética. Se le quedó la idea ahí en la cabeza, dando la lata. Investigó un rato, no encontró nada que hiciera lo que él tenía en la cabeza y se fue andando al gimnasio a pensarlo mejor. Llegó con la decisión tomada y descolgó el teléfono como descuelga siempre: «Hermano, tengo una idea que no vas a poder rechazar».
Entre nosotros siempre ha funcionado igual, y por eso funciona: Carlos ve la oportunidad antes que nadie y no le tiembla el pulso para ir a por ella, y Andrés le da mil vueltas hasta estar seguro de que aquello se aguanta. Uno abre camino y el otro comprueba que el suelo no cede. Por eso aquella tarde, cuando Andrés dijo que sí a la primera y sin un solo pero, los dos supimos que esta vez iba en serio.
Y aquí estamos.
«Las personas buscan dos cosas: sufrir menos y obtener placer. El trabajo es estudiar qué quiere exactamente tu cliente y conectar con la conversación que ya tiene en la cabeza.»
Carlos lleva cuatro años al frente de AR, una academia de modelos internacional, con más de trescientas alumnas en diecisiete países. Antes y a la vez ha ayudado a escalar negocios que no se parecen en nada entre sí, desde asesoría de imagen hasta e-commerce, siempre con la misma idea de fondo: la lógica de vender apenas cambia de un sector a otro. Lo que cambia es la conversación que el cliente ya lleva puesta en la cabeza antes de que tú abras la boca.
Aquí hace exactamente eso. Se sienta con la clínica, averigua qué está buscando de verdad su paciente y se asegura de que el anuncio le hable de eso y no de otra cosa. La primera clínica que dijo que sí llegó de vuelta de todo. Primer mes: 170 pacientes potenciales, 2,63 € cada uno y 4,02 € de vuelta por cada euro invertido.
«Si el cliente nota que eso lo podía haber hecho cualquiera, ya le has faltado al respeto. Y eso se nota de vuelta.»
Andrés es diseñador y programador, y lleva más de seis años haciendo las dos cosas a la vez. Estudió diseño en la UCV y entró en una agencia de publicidad donde acabó llevando el diseño de Consum. Fue aprendiendo UI/UX y luego programación, hasta poder hacer él solo lo que normalmente se reparte entre tres personas: la marca, la pantalla y el código que hay debajo.
Así ha construido plataformas para clientes de diferentes sectores y también las suyas propias. Alergenu, la aplicación que usan restaurantes para gestionar los alérgenos de su carta, la pensó, la diseñó y la programó él.
En Visualait hace lo mismo de punta a punta: la web de la clínica, la pantalla que ve la paciente y el motor de simulación. Debajo de cada resultado hay una malla de 478 puntos sobre la cara y unos límites que solo dejan moverse a la zona que ella ha pedido tocar. El resto de la foto sale como entró.